Son pocos los fanáticos de Linux que pueden prescindir totalmente de sus instalaciones de Windows, y me incluyo. Es que, ya sea por alguna aplicación Widows muy específica que no puedes dejar de usar, o porque alguien más en tu casa usa el ordenador y no le gusta Linux o porque de vez en cuando te gusta jugar unas partidas al Fifa 08, lo cierto es que necesitas tener esa partición de Windows ahí.
Es cierto, está Wine, pero no todas las aplicaciones se comportan de maravillas con el, de modo que hay que usar Windows de manera nativa. Y no puede haber peor cosa que, una vez que hayas iniciado tu ordenador en Windows, vayas a necesitar algo que tengas guardado en tus carpetas en tu partición Linux.



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